Últimamente he pasado mas tiempo escuchando música que dedicándome a vivir. En medio de este periodo de ecléctica inutilidad fue lanzado el 5to disco de Muse: The Resistance. Eso ya hace un par de meses, meses en los cuales no había querido pronunciarme no por falta de ganas sino por cautela, preferí sentarme a observar esta nueva faceta de la banda, esperando una que otra pista sobre las verdaderas intenciones detrás de la curiosa incursión popera que se sube al barco en esta ultima placa. Ya con dos singles dando vuelta firmemente por cadenas televisivas y radios nacionales, podemos tristemente contemplar una tamaña desorientación y desperdicio de buen rock, la potencia sinfónica de Muse se ve mermada por la comercialidad, por la nunca bien ponderada conversión a oídos edulcorados.El disco comienza con Uprising, el primer single. Una pegajosa canción bailable para las masas que no permite desligar la memoria auditiva de una Call me de Blondie. El ritmo es marchoso y repetitivo con un sonido demasiado común y reutilizado dentro de rock como para lograr una leve trascendencia e individualidad. Como si de una Supermassive black hole descafeinada se tratara, estamos frente al primer tema completamente desechable, perfecto para ser consumido en bandas sonoras de películas adolescentes de vampiros, simuladores de guitarra, comerciales de perfumes y cualquiera sea el producto de turno que quiera un lindo jingle catchy. Proseguimos con Resistance, la canción que le da el nombre a la placa. Nuevamente la diabetes se pone a prueba, la canción rebosa de una armonía alegre que llega a ser cínica y molesta, esto complementado con un coro de acorde a la situación. En el proceso de adecuación logramos escuchar unos interesantes manejos en el bajo de parte de Wolstenholme y la guitarra de Bellamy que se asoma a lo lejos, sin desteñir, pero sin destacar. Los 80’s reviven con Undisclosed Desires y a la vez comienza el cuestionamiento, a sabiendas de lo que la banda puede lograr es normal establecer dudas: todos los discos necesitan las vulgarmente llamadas canciones de relleno, la pista sencilla que distrae y entretiene al escucha, hasta ahora este álbum ya lleva 3. Electrónica, demasiado. Tiene el mismo aire "fruity loops" que tenia Map of the Problematique y que entorpecía escuchar la distorsión de las guitarras o la potencia vocal de Bellamy. Obviamente, con el errático procedimiento de selección que observamos con Uprising, era de esperar que Undisclosed Desires fuera el segundo single. Como detalle positivo debemos destacar los llamativos slaps de bajo que Chris ejecuta durante esta “desguitarrada” canción.
Hasta este punto el disco es un muy buen frisbee para mi perro. Pero tampoco hay que ser tan negativos, estamos ante pop muy elegante y mucho más cuidado que el actual.
United States Of Eurasia es el primer flashazo de esperanza, tiene las características épicas de los himnos de Muse e independiente de tener el homenaje a Queen logra brillar con identidad propia. La instrumentalización clásica comienza a destacar y a demarcar la esencia musical de la banda dentro del disco. La orquestación arabesca es agradable y funcional con respecto a la canción, lo mismo sucede con el fragmento de Chopin que cierra el track. Se podría decir que Guiding Light es el punto intermedio entre la nueva propuesta y el pasado de Muse, al escucharlo se vienen a la mente las primeras canciones del disco, pero al igual que en USOE, existe un leve aroma a la guitarra de Brian May que lo desenmarca de a lo que ya nos habíamos mal acostumbrado a escuchar. Estamos frente al preámbulo de las siguientes intervenciones rock en el disco. La banda antigua, que explotó en un brillante Origin of Symmetry hace su aparición furtiva en Unnatural Selection con la solidez del fiato entre los instrumentos. Es un track redondo, bien estructurado y potente. Tiene los breaks necesarios para mantener al escucha pendiente y listo a reavivarse en un creciente coro que recuerda a la formación armónica de las canciones clásicas. MK Ultra sigue la misma idea regresiva, aunque levemente. La velocidad, el ritmo de la batería y el bajo remiten al Placebo antiguo sin dejar el sello típico de Muse de lado, lo cual obviamente, dentro de la discografía de Muse, nos trae a The Small Print y Thoughts of a Dying Atheist como el principal referente de identificación, es una canción particularmente precisa y pegadiza. Volvemos nuevamente a un sencillo pop con I Belong To You (+Mon Coeur S'Ouvre A Ta Voix), aunque no debemos engañarnos a simple escucha, ya que luego ofrece una cambio instrumental clásico decentísimo, lo cual no remedia que el coro y el desarrollo del track nos remita lejanamente a Manic Bloom o a un melódico piano de This Love de Maroon 5. Las líricas en francés son casi abducidas por la pronunciación de Matt Bellamy, aun así produce un agradable efecto reconocerlas.
Con los rumores de un nuevo álbum surgió el rumor de que la composición sinfónica de Bellamy sería finalmente liberada. Recordemos que el músico estuvo invirtiendo un tiempo considerable en ella; Exogenesis, el monstruo sinfónico vería la luz finamente en este disco y era el track que mayor expectativa causaba dado a las bellas incursiones clásicas que la banda nos había regalado en álbumes anteriores.
Exogenesis: Symphony Part I (Overture) irrumpe con parsimonia y elegancia, se pasea suavemente por nuestros oídos citando lejanamente al minimalismo de Phillip Glass como posible fuente de inspiración. Finalmente reaparece el falsette de Bellamy a complementar una bella marcha, lenta pero segura, la voz, los violines y la guitarra eléctrica coquetean y se funden en una sola armonía introductoria que da paso a
The Resistance no es un mal disco, para nada. Probablemente estemos ante una de las bandas con mayor elegancia y riqueza musical del mainstream rockero actual, y así mismo como producto, estemos ante un disco impregnado de esa mixtura característica de los ingleses, en donde no temen enfrentar el rock alternativo y la influencia clásica logrando salir obscenamente victoriosos y sonrientes. Lo nuevo en este caso fue la decisión clara de innovar con sonidos extraídos directamente del pop. Si bien habíamos presenciado previamente aquel aire comercial (Supermassive Black Hole, Starlight por citar dos ejemplos cercanos) nunca la propuesta fue tan arriesgada como ahora. Este último punto citado es lo que genera mi opinión intermedia-negativa con respecto al disco. Es molesto de cierto modo tener que bancarse pistas desechables para ir descubriendo gradualmente la potencia total de los track finales, ya que sinceramente el comienzo se hace tedioso y simplificado. Gracias a esto se pierde el balance en comparación a trabajos anteriores de la banda, en donde cada tema brillaba por una luz propia y sin interferir el goce de los demás. Desgraciadamente, joyas como Exogenesis se ven disminuidas por el imperioso intento de acaparar mas público, prueba de eso son los dos primeros singles promocionales. De todos modos queda la sensación y el precedente de que la banda aun puede seguir creando tracks como en antaño, solo hace falta que comiencen a discriminar conceptos: la innovación no necesariamente va ligada a masificación. Una vez reconocido esto, el resto solo será disfrute.
























